El CEO de OpenAI acaba de sentarse en una cumbre de BlackRock y admitió algo que debería captar la atención de todos los inversores. Tomó prestada una expresión de la industria de la energía nuclear. La misma frase que se convirtió en una de las promesas rotas más famosas de la historia moderna. Sam Altman dijo al público que la misión de OpenAI es hacer que la inteligencia sea "demasiado barata para medir". Esa misma frase fue utilizada en 1954 por el jefe de la Comisión de Energía Atómica para describir la energía nuclear. Nunca ocurrió, ni de lejos, pero eso no es lo que importa aquí. Altman admitió abiertamente que OpenAI gasta enormes cantidades de dinero en infraestructura mucho antes de que existan los ingresos necesarios para sostenerla. Calificó los costes de infraestructura como nunca había visto en ningún sector en la historia. También reconoció algo que la mayoría de los CEOs nunca dirían. OpenAI está lanzando modelos de negocio como la publicidad que "parecen quizá no lo más rentable que podríamos hacer." Esto lo dice el mismo hombre que hace apenas 16 meses llamó a los anuncios un último recurso. Pero aquí es donde se pone interesante. Semanas antes de este discurso, OpenAI informó discretamente a los inversores que reducía su objetivo de gasto en infraestructura de 1,4 billones de dólares a 600.000 millones. Eso supone una reducción del 57 por ciento y una de las mayores correcciones de pronóstico en la historia tecnológica. Actualmente, la empresa genera unos 20.000 millones de dólares en ingresos anuales. ...